BLACK COAL

¡Buenas tardes amantes de lo asiático!

Hace unos meses pude disfrutar en pantalla grande de una película gélida como el hielo más invernal y desoladora como la calle más vacía: Black Coal. Esta cinta pertenece a la nueva oleada de cine neo-noir chino que algunos directores han sabido llevar a cabo con una sensibilidad y tino sorprendentes. Deambulando entre el thriller más oscuro y el drama costumbrista, Black Coal nos lleva de la mano de varios personajes por parajes realmente gélidos que nos dejarán el corazón compungido.

Situados en la actualidad de una sociedad china desesperanzadora tanto por su ambientación como por sus personajes, Diao Yinan nos cuenta una historia llena de ricos matices que nos enseña una (de)construcción de personajes espléndida. Una oda al buen cine que no podemos dejar escapar si somos amantes del mismo y que da un nuevo giro de tuerca a una industria china que parecía abocada al blockbuster puro y plano estos últimos años. Una pieza para degustar en la tranquilidad de nuestros hogares.




Sinopsis: En 1999, el policía Zhang Zili abandona el cuerpo tras la traumática muerte de dos de sus compañeros durante la investigación de un asesinato finalmente no resuelto. Cinco años después, el asesino vuelve a la carga, y Zhang, convertido ahora en un guardia de seguridad con problemas de alcoholismo, se plantea intentar capturarlo por su cuenta, entablando una relación tortuosa con una mujer que parece estar conectada a los asesinatos y que guarda más de un secreto tras su inerte rostro. Un thriller hábil y pausado que parece no tener pudor en enseñar la cara más triste de una sociedad china invernal.

Con unos planos de pasmoso silencio a través de calles, factorías y domicilios totalmente oscuros, Black Coal recorre una época de la China de los noventa y principios de los 2000 que brillaba sobretodo por esas personas que pasaban sus días dedicados al trabajo y con tan poca vida privada que daba hasta miedo. Viviendo para trabajar, y no al revés, un policía toma el protagonismo de la cinta con aspectos de personalidad muy recurrentes en este tipo de producciones, pero representadas de una manera apabullante por su director. Alcoholismo, depresión, violencia e incluso amor se funden en una película que nos quiere hacer experimentar ese desasosiego tan vívido de sus escenas.




En estas casi dos horas de metraje, Diao Yinan demuestra el gran director que es, sabiendo cómo enfocar cada una de las situaciones con un realismo escabroso e incluso perturbador a ratos y recurriendo a su ambientación como un personaje más de la trama. Con momentos que pueden recordar a thrillers tan lóbregos como Seven de David Fincher (por esa fotografía tan deprimente y apagada que nos recoge nuestros corazones en un puño) o a obras como las de Jia Zhang Ke por sus personajes, Yinan ha creado un universo noir al alcance de muy pocos, con detalles que erizan cada pelo de nuestro ser. 

Una de las sensaciones que quedan al acabar de ver la película, de cuya trama no quiero hablar mucho para no desvelar ningún pormenor de la misma, es de no saber si llorar o afrontar con valentía aquellas reflexiones que nos va dejando por el camino. Y es que, el tono altamente dramático utilizado para todo este introspectivo viaje de cada uno de nosotros es totalmente desolador. Aquí se retrata aquellos aspectos de la sociedad más habituales en Asia, desde el machismo al acoso, e incluso la fragilidad de cualquier relación cuando los rumores revolotean alrededor de cualquiera. Hay mucho que extraer Black Coal y poco que criticar. 




Hay que decir que uno de los aspectos que menos me han convencido ha sido su final, un final para nada cerrado y que aunque entiendo por su contexto, creo que se podría haber abordado de otra manera, dejando la sensación de que el director podría haber estirado la goma hasta una escena algo más zanjada. Es verdad que la cinta es una experiencia, y que el director quiere transmitir unos hechos sin un principio ni un final claros, pero también es cierto que cuando una película acaba abruptamente, algo se sigue removiendo dentro de nosotros. Aún así, este es un aspecto menor dentro de un conjunto tan trabajado como acertado que no desmerece para nada el resultado final.

El protagonista de esta película es el actor Liao Fan, un habitual de este tipo de producciones, pues también lo pudimos ver hace poco en Ash is the purest white o la inminente nueva película de Yinan, El lago del ganso salvaje. Un actor perfecto a la hora de representar personajes terrenales y turbados en cierta manera por una sociedad decadente. Le acompaña en pantalla la preciosa Kwai Lun-Mei, con uno de esos papeles que quitan el hipo por la profundidad de sus silencios y una interpretación espléndida con los tiempos muy bien estructurados. También se reencontrará con Liao Fan en la nueva película de Diao Yinan. No os perdáis el noir más puro con Black Coal.




Conclusión: Black Coal es poesía gélida y desoladora. Un retrato visualmente impactante de la china obrera y de unos crímenes que trascienden la pantalla por su frialdad. Unos personajes llenos de matices escabrosos conforman un thriller neo-noir de altos vuelos que durante dos horas nos mantiene inquietos en la butaca. Diao Yinan ya es la nueva esperanza para el nuevo cine chino.


TRÁILER DE BLACK COAL:




FICHA TÉCNICA/ARTÍSTICA DE BLACK COAL:

Título original: 白日 焰火 (Black Coal)
País: China
Año: 2014
Duración: 106 min.
Dirección: Diao Yinan
Guionista: Diao Yinan
Música: Wen Zi
Fotografía: Dong Jingsong
Reparto: Liao Fan, Gwei Lun-Mei, Wang Xuebing, Yu Ailei 
Productora: Boneyard Entertainment China / China Film Group / Omnijoi Media Corporation
Género: Thriller / Drama / Neo-noir
Nota: 8/10


PLATAFORMA DISPONIBLE PARA SU VISIONADO: Filmin.

NO DISPONIBLE EN BLU-RAY NI DVD EN ESPAÑA.


¡Hasta pronto y a ver mucho cine asiático!

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