LA MALDICIÓN (EL REMAKE AMERICANO)

¡Buenas tardes amantes de lo asiático!

Volvemos a una saga a la que le tengo gran cariño y es que en Enero tuve el placer de poder ver en pantalla grande: el estreno de la película The Grudge (La Maldición), nuevo remake americano de la legendaria saga de terror nipona del mismo nombre que tan malos (buenos) ratos nos hizo pasar junto a su maldita casa y a Kayako, uno de los espíritus vengativos y malignos más aterradores de la historia del cine. Manteniendo ese peculiar sonido de ultratumba al que nos tenía acostumbrados y dotando de una ambientación perturbadora a la cinta, Nicolas Pesce sale del paso con una muy buena adaptación, que si bien no llega a la excelencia, respeta todas sus bases.

En esta ocasión la acción de La maldición se traslada a Estados Unidos, y más concretamente a una casa que recibirá el maligno don de hacer perecer a todo aquel que entre en sus cuatro muros, como ya ocurría en la cinta japonesa. Esta vez no tendremos a Kayako para esparcir el terror allá por donde pase, sino a una familia americana que canalizará el mal a través de la venganza y de una protagonista que querrá resolver un caso que no tiene solución alguna. Hay maldiciones que es mejor no investigar y casos que es mejor no resolver.




Sinopsis: Una casa encantada por un espíritu vengativo maldice a todos aquellos que entran en el lugar, llevándolos a tener una muerte violenta. La casa, que sirve como tumba a todos aquellos que osen poner un pie entre sus cuatro paredes, guarda historias que ningún ser humano querría desvelar, pero que por desgracia nuestros protagonistas deberán afrontar. Nuevo remake americano de la japonesa Ju-On, que sorprendentemente no es desastroso ni mucho menos aburrido. Un buen reinicio a la que la crítica no le ha hecho ningún favor acusándola falsamente de muchas cosas que hoy voy a defender.

Una de las virtudes que ha sabido mantener este remake de su obra original es la atmósfera, pues ésta es perturbadora, opresiva y en ocasiones aterradora. Las sombras se convierten en motivo de susto y las luces juegan un papel clave a la hora de hacernos sentir esa tensión que tanto nos gusta experimentar en cualquier película de terror. Las linternas aquí no fallan y eso es algo que pone aun más nervioso si cabe al verlo, pues allá donde su haz enfoque siempre esperaremos lo peor junto a una Andrea Riseborough que interpreta un papel realmente desalentador y sorpresivamente bueno.




Es verdad que la cinta tira de algunos tópicos ya vistos en el actual cine de terror y que en ocasiones vemos venir lo que puede ocurrir tras algunas escenas, pero en ningún momento la película se vuelve aburrida y mucho menos pierde calidad por ello. Las interpretaciones rallan a un buen nivel, pues ahí está por ejemplo Lin Shaye, la cual desarrolla uno de los personajes más dementes de toda la cinta y de este inicio de año, regalándonos algunos de los mejores momentos de todo el metraje; o el de John Cho, que sirve como conexión entre presente y pasado en la trama de una forma muy acertada.

Muchos se quejaban de que la película contaba varias historias sin mucho sentido temporal o con un caos que desmerecía la narración del conjunto, pero eso es absolutamente incierto, pues en ningún momento se pierde uno en sus líneas temporales (las cuales están muy bien delineadas a través de pequeños carteles y hechos), construyéndose así un puzzle con piezas muy valiosas que encajan entre sí. Aquellos que digan que se pierden en el tiempo es que no prestan atención a lo que ocurre en pantalla o no le ponen el suficiente interés. Además, todas las historias tienen algo necesario que aportar a la trama por lo que no pueden ausentarse de la misma bajo ningún concepto. Hay que entrar con la mente en blanco a la sala y sin predisposición a criticar todo lo que veamos por el hecho de ser un remake/reboot, porqué últimamente la tendencia general es esa y es errónea.




En cuanto a las apariciones, decir que estas son una mezcla entre muertos vivientes y entes de ultratumba bastante logradas y que ponen los pelos de punta en más de una ocasión. Aunque, eso sí, es inevitable echar de menos al mítico vestido blanco manchado de sangre de Kayako y a un personaje tan icónico como es ese. Aunque hablando de sangre, en esta cinta la hay, y bastante, pues recordemos que la calificación por edades es +18 (y esto para mí es la mejor noticia para entrar a ver una película de terror). Es imposible no pensar en el icónico personaje que mencionaba antes mientras asistimos a los hechos, pero Pesce ha intentando por todos los medios que podamos disfrutar de una película bien recreada y con más virtudes que defectos entre sus filas. No temáis, pues esta vez hay pocos (o nulos) motivos para llevarse las manos a la cabeza. Solo los más puritanos tendrán algo malo que decir, y es que eso es ley de vida.

Recordemos que esto es prácticamente un reboot, más que un remake, y es que aunque la etiqueta sea esa, nos lo deberíamos tomar como un reinicio a la saga, un reinicio que pretende sacar jugo a una serie de películas que si se hace bien pueden darnos muchas alegrías (sustos). No debemos caer en el error de comparar constantemente esta cinta con sus predecesoras aunque eso sea inevitable, porqué debemos ser conscientes de que la nostalgia puede jugar en nuestra contra (y me incluyo). El director ha sabido jugar con dicha nostalgia de forma positiva al tirar de algunos guiños que nos recordarán a las antiguas iteraciones y se agradece.




El guión, que está hilado de forma coherente y tiene muchos momentos para recordar, solo tiene algunos fallos en algunas escenas demasiado previsibles, pero que no desentonan en el conjunto. Saber mantener una historia interesante en una cinta de terror no es algo sencillo en los días que corren, y sin duda, The Grudge me ha dejado con ganas de más tras su visionado. Sinceramente espero una segunda parte que mejore los detalles que hemos podido ver en ésta y que esta saga pueda crecer como una digna sucesora, siendo conscientes de la obra maestra de la que procede. ¿Por qué no soñar con ello?

Como digo, la cinta está a gran nivel en muchos aspectos y no quiero finalizar sin hablar de un apartado sonoro que pone la piel de gallina y otorga una nueva dimensión a los terroríficos planos a los que asistiremos. Es verdad que a veces se tira de la subida de sonido para algunos sustos, pero es efectivo y entendible. Los personajes están bien construidos alrededor de un apartado técnico coherente, por lo que la experiencia final acaba siendo satisfactoria. En definitiva, esta nueva versión de The Grudge me ha dejado un buen sabor de boca como en su día lo hizo el sangriento remake de Posesión Infernal de Fede Álvarez, tirando incluso de extrema visceralidad en algunos momentos. Una experiencia muy recomendable para todo amante del cine de género.




Conclusión: Este nuevo remake / reboot de The Grudge tiene mucho de lo que esperábamos desde hace años: lleno de violencia, sangre y terror puro tras cada esquina, tras cada puerta y tras cada sombra. Esta revisión mejora en muchos aspectos el antiguo y desastroso remake americano de hace unos años. Eso sí, aún quedan algunos aspectos que detallar y mejorar para llegar al absoluto calvario que nos hizo vivir su obra original. Una película que respeta las bases y sabe hacernos disfrutar.


RED BAND TRÁILER DE LA MALDICIÓN:




FICHA TÉCNICA/ARTÍSTICA DE LA MALDICIÓN:

Título original: The Grudge (La Maldición)
País: USA
Año: 2020
Duración: 94 min.
Director: Nicolas Pesce
Guionista: Nicolas Pesce (Remake: Takashi Shimizu, Historia: Jeff Buhler, Nicolas Pesce)
Música: The Newton Brothers
Fotografía: Zack Galler
Reparto: John Cho, Demian Bichir, Lin Shaye, Andrea Riseborough, Jacki Weaver
Productora: Ghost House Pictures / Good Universe / Columbia Pictures / Sony Pictures Entertainment (SPE) / Stage 6 Films. Distribuida por Sony Pictures Entertainment (SPE).
Género: Terror
Nota: 7/10


NO DISPONIBLE EN PLATAFORMAS PARA SU VISIONADO.

NO DISPONIBLE EN BLU-RAY NI DVD EN ESPAÑA.


¡Hasta pronto y a ver mucho cine asiático!


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