EL RINCÓN DE LA NOSTALGIA (10) - ONIBABA

¡Buenas tardes amantes de lo asiático!

Onibaba es seguramente una de las películas más conocidas de la historia en Japón. ¿Pero cuánta gente ha podido verla o disfrutar de sus maravillas? Seguramente muchos la conocen pero no saben de que pie cojea, por lo que hoy voy a hacer un análisis de lo que supuso esta película dentro de la historia del cine nipón y así crearos una imagen más cercana y objetiva sobre lo que es una de las mayores obras maestras del cine asiático. Prepararos para un viaje al pasado.

El argumento de esta película toca dos de los géneros más impactantes de aquella época, el erotismo y lo sobrenatural. Estos géneros no solían estar muy recurridos por los cineastas en los años sesenta (década en la que se rodó Onibaba) por lo que cada vez que el público y la crítica tenían la oportunidad de asistir a una película así normalmente creaba mucha expectación y controversia. Recordemos que antes era todo mucho más visceral y desconocido pues no habían visto ni la mitad de producciones que tenemos hoy en día. Así pues, deambulando entre el thriller sobrenatural y el placer carnal, Onibaba se ha convertido en una leyenda de la cinematografía japonesa.


ONIBABA




En el Japón medieval, la madre y la esposa de un guerrero esperan su vuelta del frente. Sobreviven engañando a los soldados perdidos en los campos, a los que asesinan para luego vender sus pertenencias...Muchos temas se abordan en la película, pero sobre todo uno destaca sobre todos los demás, y ese es el de las relaciones sexuales en un ambiente que se torna muy oscuro, un tema que en los años sesenta y en un país como Japón era el tabú más grande que existía, pues una mujer y un hombre no podían mantener relación alguna si no estaban casados. De no ser así, eran llamadas prostitutas y se creía que irían al infierno. ¿Pero qué ocurriría si además introducimos un contexto desesperanzador y ciertos toques de terror?

En un panorama tan desalentador como el de aquella época, Kaneto Shindô sentó una de las bases más fuertes de este tipo de producciones, las relaciones amorosas imposibles. Y dicho esto, podría parecer que la película habla sobre una relación amorosa, pero no es así, pues en su segunda parte descubriremos la verdadera alma de la película, la cual se adentra en la tensión argumental y ambiental, al entrar en juego una temática mucho más inquietante que oculta momentos de auténtica maestría. Onibaba no es lo que parece.




¿Cuánto simbolismo hay tras la recreación de una película así? Onibaba no ha pasado a la historia por ser una simple historia de amoríos o traiciones, sino por ser rodada con mucho más trasfondo del que en principio se puede percibir. ¿De verdad los demonios andan por nuestras tierras? ¿O es la creencia de aquellos que temen ser juzgados por sus pecados? ¿Hay un sentido mucho mayor en todo ello? Antes de responder a esas preguntas, debemos situarnos, pues en esta ocasión, la ambientación y la localización son muy importantes para comprender la trama. La película está rodada en medio de un campo de altas hierbas  en el cual parece no haber fin a la vista y en el que sucede toda la acción.

En medio de ese ilimitado paraje, nuestros personajes se moverán a través para representar distintas situaciones que nos harán dudar de las intenciones de cada uno de ellos. En ningún momento sabemos como pueden reaccionar, haciendo totalmente imprevisible el desarrollo de la trama. Además, nos sitúan en tiempos de guerra, por lo que podemos prever que todo lo que suceda sea en pos de la supervivencia y el egoísmo personal, algo lógico pero trágico a su vez. Además, gracias a las altas hierbas mencionadas, siempre estaremos ojo a vizor por si algún peligro se esconde entre ellas, pues la película sabe jugar muy bien con las situaciones que se dan allí donde el ojo no puede ver. ¿Pero y si en realidad este lugar es la representación de algo mucho más onírico y simbólico?




Durante los primeros minutos se nos enseñará el poder de la banda sonora, el cual es uno de los puntos más recordados por todos aquellos que tienen a esta película en alta estima, la cual potencia las escenas con naturalidad. Además, el director apostó por un blanco y negro que le daba un tono aún más tétrico a la película y su historia, creando así una fotografía impecable y muy necesaria. Todas estás decisiones fueron tomadas inteligentemente, pues agudizan el hecho de que Onibaba es pura simbología y puro arte. Shindô sabía lo que necesitaba para que la gente se diese cuenta de que su mensaje no era tan simple como una relación entre amantes, sino una reflexión de varios temas sociales y existenciales.

En una época donde el cine era una herramienta que muchos no llegaban a comprender, los cineastas sabían usarla de manera hábil para criticar, ahondar y llevar mensajes a la sociedad que de otra manera les costarían mucho más. Pero centrándonos de nuevo en Onibaba, quiero decir que aunque todo esto suene maravilloso, no es una película para todos los públicos sino para aquellos auténticos amantes del cine clásico, pues hoy en día es difícil que pueda gustar y más si tenemos en cuenta cómo ha evolucionado el cine. Si ya hay prejuicios con el cine asiático, imaginad con el que es clásico. Añadidle también a todo ello que el mensaje entregado no puede ser comprendido por la mayoría.




Aún así, si os interesa el cine y queréis ver algo muy diferente a lo habitual, adentraos en esta película, pues no decepciona. Su hora y tres cuartos son ágiles y saben como entretener, por lo que no debéis temerla. Es verdad que la película abre muchos interrogantes y que cuando acabe aún seguiremos queriendo saber más, pero también debemos valorar aspectos que hoy en día son de lo más normales pero que en los años sesenta eran muy atrevidos, como los desnudos integrales, las escenas más subidas de tono o el simbolismo integrado. Si algo puedo decir, es que la película tiene un aura extraña que sabe aprovechar el contexto de una guerra para causar inquietudes y crear momentos de lo más perturbadores.

Añado a esta receta el hecho de que su reparto está muy fino en su manera de actuar, pues parecen todos estar al borde de la locura y se comportan como si ya nada les asustara. Ese hecho hace que uno de los puntos fuertes resida en como se aborda el carácter de cada personaje y el cómo afronta las situaciones cada uno de ellos. Preparaos para su final, pues os sorprenderá muy gratamente, dando un giro de nuestras expectativas poco convencional y narrando lo que es seguramente uno de los momentos más impactantes del cine nipón clásico. ¿Puede la sugestión hacernos creer en lo que no creemos?




Los protagonistas de esta historia son Nobuko Otowa (Kuroneko, La señorita Oyu), Jitsuko Yoshimura (La mujer insecto, Red Lion) y Kei Satô (Zatoichi's Conspiracy, El retorno de Godzilla). Su director, ya nombrado antes, es Kaneto Shindô, también conocido por El árbol sin hojas, Kuroneko y Madre. Os dejo con el tráiler de uno de los personajes más famosos de la cinematografía japonesa, la mujer loca.


TRÁILER DE ONIBABA:




FICHA TÉCNICA DE ONIBABA:

Título original: Onibaba
País: Japón
Año: 1964
Duración: 103 min.
Director: Kaneto Shindô
Reparto: Nobuko Otowa, Jitsuko Yoshimura, Kei Satô, Jukichi Uno, Taiji Tonoyama.
Género: Drama / Fantástico / Terror
Nota: 9/10


ELEMENTOS DESTACABLES DE ONIBABA:

- Toca un género que en aquellos tiempos aún tenía mucho que ofrecer.
- Tiene una ambientación totalmente inquietante, con toques sobrenaturales.
- A medida que pasan los minutos aumenta el interés en la trama.
- Personajes de potente personalidad y evolución.
- Vestuario magnífico.
- Una manera muy original de representar los tiempos de guerra.
- Una banda sonora para la posteridad.
- Trasfondo nada habitual para la época.
- Elementos como desnudos integrales muy atrevidos.
- Final imprevisible.


¡Hasta pronto y a ver mucho cine asiático!

  

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