NETFLIX (36) - THE DOLL

¡Buenas tardes amantes de lo asiático!

Con el aluvión de estrenos asiáticos en Netflix, apenas tengo tiempo de poder traeros todas las novedades al día, pero hoy no es el caso, y es que ayer se estrenó en la plataforma, The Doll, una película de terror indonesia que no puedo obviar y que da de todo menos miedo. Rocky Soraya, conocido por todos como el director más mediocre de la década en su país, vuelve a la carga con una historia que no tiene ni pies ni cabeza para hacernos morir de la risa.

The doll está creada con un guión prefabricado y lleno de tópicos que hacen cada escena altamente previsible, siendo un ejemplo claro de como no hay que rodar una película de terror y teniendo la sensación de que este director le ha caído en gracia a alguien, porqué no entendemos como puede tener tanto presupuesto para malgastar. Una de las cosas que más pueden hacernos estallar la cabeza es ver cómo este hombre se supera película tras película creando cintas que no darían ni para un domingo tarde en Antena 3. Por favor Netflix, basta ya.


THE DOLL






Anya y Daniel se acaban de mudar a su nueva casa en Bandung. Daniel trae a casa una muñeca de su lugar de trabajo, por lo que Anya, que es una fabricante de muñecas exitosa, da una feliz bienvenida a su nueva adquisición. Más tarde, descubren que dicho juguete pertenecía a una niña llamada Uci, que murió cuando ella y su familia fueron brutalmente asesinados en un robo que nunca fue resuelto. Cosas extrañas comienzan a suceder a partir de ese momento, como que la muñeca se mueve misteriosamente de sitio, el timbre de la puerta suena por sí solo o la voz de una niña a altas horas de la noche que les pide jugar al escondite. ¿Qué se esconde tras el misterio de esta muñeca diabólica? La respuesta es sencilla: 1 hora y 40 minutos de risas incontrolables en la comodidad de nuestro sofá.

Sin duda, una de las cosas que más lamento de esta película, es que me haya divertido tanto viéndola, pues me he pasado literalmente todo el metraje riéndome sin parar por el cúmulo de tonterías que se dan por metro cuadrado dentro de la casa donde sucede la acción. La película tiene presupuesto de sobra para poder crear una cinta antológica, pero todo aquello que toca Rocky Soraya con sus manos lo convierte en una especie de infamia intolerable. Da cierta grima pensar que este hombre pueda vivir de sus películas mientras otros directores de su país están a años luz de él en cuanto a calidad (ejemplos claros dentro del género del terror son los de Timo Tjahjanto o Joko Anwar). Pero, lo primero es lo primero, y hay que hacer un pequeño análisis de lo que vamos a ver en esta obra del diablo llamada The doll




Nada más comenzar la película, nos tendremos que tragar quince largos minutos con altas dosis de puro azúcar que nos harán sufrir un coma diabético, con escenas de un matrimonio tan feliz que irradia repelencia por todos lados, siendo un claro ejemplo de cómo no crear personajes. En esta introducción veremos cómo todo les va tan bien a  ambos que rezaremos para que el diablo les haga sufrir lo más posible. Y dicho y hecho, pues a partir del minuto quince comenzarán a ocurrirles todas las desgracias habidas y por haber. La mujer, que estará en casa sola la mayor parte del tiempo, mientras el marido trabaja todo el día fuera de casa, deberá afrontar visiones, ruidos y presencias extrañas (vaya, no habíamos visto esto en ninguna película de terror, ¡es pura originalidad!). Pero sus miedos se acrecentarán cuando su pesada vecina le cuente varias historias de fantasmas que la volverán incluso más paranoica si cabe.

A partir de ahí es cuando comenzarán las risas y la nulidad de sustos. Las situaciones se tornarán muy cómicas, perderemos la esperanza en que la película nos de miedo y viviremos este largometraje como una especie de broma que Rocky Soraya nos ha querido entregar en forma de regalo o mofa. Desde un personaje acribillado a puñaladas que se mantiene en pie como si le hubieran abrazado, a una sesión de espiritismo que acogeremos con grandes carcajadas al ver decir al diablo "cabrón" al protagonista y maldecirlo sin parar. Ese es el nivel de esta cinta, que puede desencajarnos la mandíbula por tantas razones que se me hace imposible enumerarlas. Y es que, después de terminar la película nos preguntaremos si de verdad este proyecto se ha llevado con seriedad o si los propios actores estaban flipando al ver el resultado del mismo. La fumada del equipo tuvo que ser realmente gigantesca.





Pero, como hoy estoy de buen humor y no quiero dejar pasar la oportunidad de hablar de semejante engendro, voy a profundizar un poco más en la historia, que no tiene desperdicio alguno. En ella oiremos frases tan profundas como por ejemplo: "El más allá es como nuestro mundo, hay gente buena y mala". Esta cita que podría pertenecer a cualquier gran pensador de la historia (nótese mi ironía) es solo un pequeño ejemplo de las muchas pedradas que podréis escuchar durante el visionado de The Doll. Su guión, que es digno de análisis os dejará perplejos por su insultante locura. Y fijaos, que llegados a este punto de la entrada, no he hablado de ningún otro aspecto de la película que no sea su trama. Pero no os confundáis, pues podría hablar largo y tendido de sus otros elementos, solo que no me daría el tiempo para ello. Aunque eso sí, puedo deciros que la artificialidad de sus escenarios y atrezzo es tan acusada que hace que su ambientación pierda toda la tensión y quede ensombrecida por todo lo demás. La casa de nuestra pareja protagonista parece la típica casa modelo en la que no viviría nadie, de esas que sirven como orientación a quién quiere hacerse con una. Y vamos a ver, que he visto los sofás (y otros muebles) de esa casa y no tienen ni una simple arruga, parecen sacados de cualquier revista de IKEA, cojones. No me jodáis.

Y por cierto, antes de que se me olvide, prestad mucha atención al final de The Doll, pues ese último flashback en forma de confesión del marido es el mayor Deus ex machina de manual que he visto en un guión desde hace años. Una patraña que no se cree ni el propio guionista, que parecía tener que inventarse cualquier excusa para acabar esta cinta del terror. Ese es el mejor colofón a este desfase tan bestia. Sin duda, una película que hubiéramos disfrutado como niños pequeños en cualquier maratón del Festival de Sitges junto a nuestros colegas. Típica cinta a la que se le puede dar la vuelta perfectamente para divertirnos. La cuestión es que viendo este tipo de producciones, nos crecen las esperanzas de poder crear cualquier obra audiovisual mejor nosotros mismos. No sé en qué pensaba este director al llevar a cabo esta película, pero sería algo que le preguntaría en cualquier entrevista...el morbo me puede. ¿De qué profunda cueva del averno has salido tú, Rocky Soraya?




Conclusión: The Doll es la película de terror con la que más me he reído nunca junto a Ludo y Worry Dolls. La historia es un auténtico desfase lleno de absurdas situaciones y escenas que no dan ningun miedo. Además, hay que decir que la obsesión de Rocky Soraya por las muñecas es algo que no alcanzo a entender, convirtiendo cada una de sus películas en una auténtica desfachatez. Una copia barata de Expediente Warren y Annabelle que no esconde su mediocridad. ¿Qué te pasa Rocky? ¿Necesitas hablar?

Último diálogo de la película: "¿Cómo estás?. No tengo marido, ni familia, ni amigos." (LLORO -DE LA PUTA RISA-.)


TRÁILER DE THE DOLL:




FICHA TÉCNICA DE THE DOLL:

Título original: The doll
País: Indonesia
Año: 2016
Duración: 104 min.
Director: Rocky Soraya
Reparto: Shandy Aulia, Denny Sumargo, Sara Wijayanto
Género: Terror
Nota: 5/10


Twitter: @myasianmadness


¡Hasta pronto y a ver mucho cine asiático!


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